“Nuestro hogar se está incendiando.”

Hace una semana que estoy en Salvador de Bahía, Brasil, participando de la Semana del Clima de Latinoamérica y el Caribe de las Naciones Unidas. Este evento reúne a más de 5000 participantes de 26 países de Latinoamérica que trabajan en diferentes áreas para mitigar los efectos del cambio climático en nuestro planeta y generar estrategias de adaptación para toda la población frente a sus consecuencias.

Estos últimos días, a través de las redes sociales, se hizo públicamente visible que el Amazonas se está incendiando y, al estar involucrada en este tema y casualmente encontrándome en Brasil en la Semana del Clima, desde Argentina muchos me preguntan qué está pasando realmente. 

Voy a empezar por compartir el fuerte sentimiento de desilusión e impotencia que siento en este momento. Vine a este evento para aprender de las múltiples estrategias que ya se están llevando a cabo en Latinoamérica para combatir los efectos del cambio climático y lograr frenar el creciente calentamiento global para el año 2050 (lo acordado en el Acuerdo de París). 

Mientras líderes de todo el mundo estaban reunidos y generando discusiones constructivas para lograr estos objetivos, el Amazonas estaba siendo (intencionalmente) incendiado con el objetivo de explotarlo para agricultura, ganaderia y mineria, entre otros intereses politicos y economicos. El Amazonas claramente le confiere una ventaja comercial a Brasil, y el presidente Bolsonaro piensa explotarlo, a cualquier costo.

No puedo evitar pensar no solo en lo egoísta sino en lo absurdo de esta posición. El Amazonas genera el 20% del oxígeno del planeta y absorbe el dióxido de carbono que generamos (no por nada se lo llama “el pulmón del planeta”). El Amazonas no es solo de Brasil, porque el aire que respiramos es de todos. Y cuando decimos que nos hay planeta B, tampoco lo hay para Bolsonaro ni para Brasil.

Los objetivos planteados en el Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050, no contempla situaciones drásticas en contra de toda la humanidad como la quema de nuestra fuente de oxígeno. No van a alcanzar 50 años, ni todas las Semanas del Clima, ni COPs para generar las soluciones necesarias para un planeta sostenible si seguimos haciendo todo para destruirlo. 

Me genera mucha impotencia haber asistido a tantas charlas y sesiones esta semana, escuchado diálogos constructivos, colaboraciones entre países de Latinoamérica, aprendizajes mutuos de experiencias positivas y negativas, asi como implementacion de soluciones a corto, mediano y largo plazo… y no haber escuchado a ninguno de los líderes regionales hablar de los incendios en el Amazonas. 

Ahora la voz la tiene el pueblo. Hoy, viernes 23 de Agosto, hay movilizaciones masivas en todo el mundo repudiando los incendios en el Amazonas. Desde mi humilde lugar, voy a participar de la marcha en Salvador de Bahía, junto con muchos otros participantes de la Semana del Clima. 

Entre todos tenemos que exigir a nuestros líderes un mundo sano y sostenible. “Yo no lo vote” no sirve de nada hoy. El planeta es uno solo, y si tu casa se está incendiando, no te quedas sentado esperando a ver que pasa.

Por Evguenia Alechine

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